Un señor muy viejo con unas alas enormes es un cuento escrito por el nobel García Márquez en 1968. En él se relata la historia de un ángel viejo y débil que es encontrado, luego de una tormenta, por Pelayo y su esposa Elisenda. El ángel, obligado a no moverse por su mal estado físico, rápidamente se convierte en atracción para los lugareños que van a pedirle favores, hecho que es aprovechado por la pareja para hacerse de algún dinero. Luego de algunos años, el ángel repone sus alas y logra abandonar la casa de Pelayo y Elisenda, después de haberles permitido acumular una pequeña fortuna.
En 1988, el director Fernando Birri adapta el cuento al cine con la ayuda de García Márquez en el guión.
Ambas obras coinciden en retratar ciertos aspectos. Por ejemplo, el cuento de García Márquez se encarga de dibujar una atmósfera muy específica acorde a las actitudes de sus personajes. El espacio rural justifica aspectos como la fuerte creencia de la gente en asuntos sobrenaturales. Aparece entonces la vecina santera que cree saber todo acerca de las criaturas míticas y lo que conlleva su aparición. Está la pareja ventajosa que saca provecho de la situación y La turba desesperada por pedir favores al ángel. Este escenario resulta idóneo para albergar todas esas personalidades y comportamientos propios de los pueblos colombianos. La tradición costera. En el libro esta característica es presentada de manera acertada. La gente luce tal y como puede aparecer en la imaginación del lector a medida que avanza en las palabras del escritor. Las casas a medio construir, en mal estado; el aspecto desaliñado de los personajes, sus comportamientos aberrantes, el ambiente cálido y denso, son elementos que se convierten en una traducción a la pantalla de la crítica que hace Gabo a las actitudes interesadas y contradictorias del ser humano.
Es notable que el guión de la película cumple con la idea original del libro de Gabo, a excepción de algunos detalles del libro que, creemos que se omitieron, por el surrealismo y la fantasía, característicos en los escritos de García Márquez.
El carácter fantástico del relato del escritor dificulta la adaptación de algunos aspectos en el cine, el ángel o la mujer araña, se configuran entonces en la pantalla como elementos poco verosímiles, lo que conlleva finalmente a cierta desventaja en materia estética y audiovisual.
Entrando en materia, desde el comienzo de la película, se hicieron evidentes ciertos cambios en la adaptación del guión. La llegada del ángel, en el libro descrita con la caída de un viejo con alas, encontrado a la orilla del mar por Pelayo y Elisenda, el viejo les habló en un dialecto extraño y lo creyeron extranjero, pero una vecina los contradijo diciendo que era un ángel. En la película cambia un poco el hallazgo del ángel, que sí fue encontrado por Pelayo y Elisenda y catalogado como ángel por la vecina, pero que en ningún momento habló ningún dialecto ni moduló ninguna palabra, con la paciencia con la que lo caracterizan tanto el libro como la película.
En cuanto a la descripción y al énfasis en uno y otro, pudimos notar que el libro se centraba más en describir los pensamientos de los habitantes de Pueblo Viejo con respecto al ángel, y también en la visita que le hizo el sacerdote Gonzaga, agobiado por tal acontecimiento. Entre tanto, la película, pudo desarrollar con mayor libertad el fenómeno de La Mujer Araña, y todos los problemas que tuvieron los gitanos dueños del circo en el cual se albergaba la mujer, con Pelayo y Elisenda quienes usaron al ángel como negocio y comenzaron a cobrar la entrada para que los fieles y también los incrédulos lo vieran con sus propios ojos, entonces con la llegada de los gitanos, que por cierto cobraran menos la entrada, la gente comenzó a alejarse y a dejar a Pelayo y a Elisenda, tan solos como al principio, pero eso sí, llenos de dinero, el cual invirtieron en reformas para la casa, ropa y la jubilación temprana de Pelayo, que trabajaba como alguacil. De hecho, casi toda la película transcurre entre el circo, el ángel y los habitantes del pueblo, cuando en el libro dicho énfasis es mínimo.
Otro de los detalles del libro que se modificó, o que más bien se omitió en la película, fue la feria ambulante con el acróbata volador alas de murciélago. También, en los enfermos que iban a visitar al ángel, varió bastante la descripción en la película de los milagros que hizo el viejo y cansando ángel y de sus enfermedades como tal, porque en el libro, como precisamos antes, Gabo se toma la libertad de describir y de darle un toque fantasioso a cada una de sus historias. Mientras que la película solo trató a dos enfermos, uno ciego, que en vez de recobrar la vista adquirió una hermosa voz, y un leproso, que en vez de curarse se volvió alegre y festivo.
En la película se muestra que las alas del viejo ángel se pueden reemplazar, es decir, él se las podía quitar cada vez que quería, mientras que en el libro no se describe de esa forma, e incluso, anota García Márquez, le crecían más plumas a sus alas, y el ángel cantaba en un dialecto incomprensible, mientras que en la película nunca habló.
Tanto en el libro como en la película, se hace poco énfasis en la amistad del niño de Pelayo y Elisenda con el ángel. Aunque un poco más notorio en la película, donde muestran al pequeño Anaján jugar ajedrez con el ángel a quien llamaba siempre “tío”.
El final entre uno y otro no fue la excepción, y fue quizá la diferencia más marcada entre la adaptación del guión y el libro como tal. En el libro, relata que el ángel se dio cuenta que le estaban naciendo más plumas, las cuales conservó hasta que estuvo listo para alzar vuelo y dejar por fin ese lugar. La película, en cambio, esta vez se dejó llevar más por la fantasía, mostrando que el viejo ángel se fabricó sus propias alas con las plumas de las gallinas del gallinero donde lo tenían encerrado, al fin pudo volar a la vista de todos los habitantes, el pequeño Anaján conmocionado porque su “tío” al fin volaba se alzó del suelo en un pequeño vuelo, y la anciana que aparecía al comienzo de la película y que lo catalogó de ángel, murió en el preciso instante en el que el viejo desaparecía en el horizonte.
Por otra parte, la película hace uso de la animación, para mostrar las visiones que el sacerdote Gonzaga y Elisenda tenían respecto al ángel, creemos tal vez, como una manera de dejar marcada la película por la fantasía y la ficción características de los relatos de Gabriel García Márquez.
Un elemento que parece equívoco es la musicalización de la película. Resulta muy distante de los hechos que acontecen en la pantalla y no logra complementarse con el carácter de la historia. A veces parece muy festiva, muy fuera de lugar, chabacana, y no corresponde a un relato en el que subyace la tragedia, la desolación y lo aberrante del comportamiento humano.
En conclusión, podríamos decir que la película, a pesar de contar con la participación del escritor en el guión, no resulta tan bien fabricada en cada uno de sus detalles como el cuento. Quizá la baja calidad del filme no permite la exaltación de ciertos elementos que enriquecen la prosa de García Márquez como el realismo mágico que imprime a sus palabras, pues, como ya se dijo, varios de esos hechos místicos fueron reemplazados por unos menos complejos de representar en la pantalla. Sin embargo, la película logra resaltar los componentes más importantes de la historia y finalmente logra transmitir, aunque no de manera tan completa, la crítica inicial que pretende García Márquez.



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