El rasgo característico del autor argentino Julio Cortázar es la proposición de una innovadora forma de narración que da un carácter definitivo a sus cuentos cortos. Uno de ellos, de tono especialmente curioso, es La salud de los enfermos. En él, Cortázar relata la cotidianidad de una familia argentina expuesta a una condición particular: una madre enferma no puede recibir malas noticias a causa a su débil salud.
El cuento comienza con la presentación de una situación nueva para la familia: La tía Clelia ha enfermado súbitamente. Como es común en los cuentos del autor, la narración comienza in media res, lo que provoca que durante las primeras líneas el lector tarde en dilucidar concretamente el escenario que se expone o de qué es lo que se está hablando.
Cortázar introduce rápidamente a los personajes de la familia, apenas dibujando algunos rasgos distintivos de sus respectivas personalidades. La familia es grande: está conformada por el tío Roque, la tía Clelia, Rosa y Pepa y quien durante todo el cuento se conoce como mamá; todos viven en una misma casa, que, según la descripción es bastante grande. Aparece también el doctor Bonifaz, quien visita regularmente a mamá para controlar sus padecimientos de azúcar y presión, Alejandro, el hijo fallecido de mamá y Maria Laura, su novia.
La enfermedad de Clelia sirve como puente para conectar el relato con la trama construida alrededor de la muerte de Alejandro, hecho que la familia oculta a mamá por temor a que la noticia pueda acabar con su vida.
Alejandro que muere en un accidente de auto en Montevideo, un año después sigue estando vivo para mamá. La familia completa se encarga de montar una ¨comedia¨ como se denomina en el cuento la mentira, en la que Alejandro está vivo, trabajando en Brasil en la instalación de una fábrica de cemento.
La cotidianidad de la familia, sus actividades, giran en torno a alimentar la historia que entre todos han construido. Atienden a mamá con especial atención por su mala salud, pero de resto, para ellos, nada fuera de lo normal ha sucedido. Mantienen a raya las posibles inquietudes de mamá con cartas que Alejandro envía periódicamente desde Brasil, pero que en realidad la familia se encarga de redactar. Mamá las lee atentamente, las firma, las besa y las entrega para que las envíen a su hijo.
Para todos la mentira se ha convertido en hábito. Cada uno tiene un papel que desempeñar dentro del teatro y resulta tan natural que casi no les cuesta esfuerzo mentir, además, están convencidos de que mamá no se va a enterar.
El cuento se encamina hacia el ineludible descubrimiento de la mentira por parte de la madre, a pesar de que el resto de sus familiares se empeñen en negarlo, pero la situación realmente particular del relato es que la familia confía tanto en la treta que ha armado que terminan por creerla.
A partir de cierto punto para el lector resulta obvio el hecho de que mamá sabe, o al menos sospecha, que su hijo Alejandro está muerto pues ella pierde el interés de redactar cartas a su hijo y pregunta insistentemente por qué no ha vuelto a casa. Lo mismo sucede con Clelia, que estando en realidad internada en un sanatorio, dice estar en la casa de Manolita Valle tomando un descanso, lugar donde finalmente muere.
En La salud de los enfermos Cortázar juega con las líneas que dibuja para el lector, pues un aspecto definitivo de este relato es la ambigüedad de las situaciones que se narran.
A pesar de que en un primer momento el lector se convenza de que la resolución del cuento puede ser el descubrimiento de alguna o ambas mentiras, la de Alejandro y/o la de Clelia; por parte de mamá, pues el autor conduce a dicha conclusión con ciertas ¨pistas¨, el párrafo con el que finaliza el cuento borra toda certidumbre de la mente del lector y termina por apuntar a la verdadera intención del cuento: revelar la condición de teatro bajo la que vive la familia.
"Tres días después del entierro llegó la última carta de Alejandro, donde como siempre preguntaba por la salud de mamá y de tía Clelia. Rosa, que la había recibido, la abrió y empezó a leerla sin pensar, y cuando levantó la vista porque de golpe las lágrimas la cegaban, se dio cuenta que mientras la leía había estado pensando en cómo habría que darle a Alejandro la noticia de la muerte de mamá." (Cortázar, 2008: 221, 222)
Si bien la historia que Cortázar plantea tiene una intención definitiva, depende completamente del lector dar una conclusión definitiva al cuento. ¿Qué es lo que realmente sucede? Dicha conclusión depende en gran medida de qué tan conocedor sea el lector del estilo narrativo al que se suscribe Cortázar u otros similares, denominado como realismo mágico, pues si el enfoque del lector es inadecuado las contradicciones y ambigüedades presentes en La salud de los enfermos, pueden catalogarse simplemente como errores o contenidos ilógicos y el objetivo del relato se habrá perdido.
A lo largo del cuento Cortázar propone al lector ciertos retos ya que la narración se caracteriza por dejar ¨huecos¨ de información. Datos que son definitivos para la comprensión inmediata del texto, aparecen como secretos que el autor revela más adelante o que simplemente deja al aire para que el lector construya su interpretación.
"La primera en hablar fue María Laura, esa misma tarde. Se lo dijo a Rosa en la sala, antes de irse, y Rosa se quedó mirándola como si no pudiera creer lo que había oído. (…) En el fondo a nadie le pareció demasiado absurda la fantasía de María Laura. Pero tía Clelia resumió el sentimiento de todos cuando dijo que en una casa como la de ellos un deber era un deber." (Cortázar, 2008: 214)
Esa construcción de interpretaciones por parte del lector es uno de los factores que Wolfgang Iser afirma determinantes en la lectura, completar los vacíos semánticos de un texto es la tarea definitiva que establece una dialéctica entre el autor y el lector.
Dicho ejercicio convierte entonces al lector en un sujeto activo estableciendo así un vínculo más estrecho entre éste y el texto, se le concede un oficio al lector que anula su condición de simple receptor.
Esta condición ayuda al lector entonces a trascender en el proceso de comprensión del texto pues además de entender las bases o las condiciones que propone el cuento a primera vista, también completa y redondea la historia a través de sus habilidades para develar el verdadero significado de la historia.
En el caso de La salud de los enfermos, como se mencionaba antes, en primera instancia puede adivinarse el descubrimiento de la mentira por parte de la madre, pero más allá de esta proposición, lo que Cortázar intenta hacer ver al lector es el estado en el que se sume la familia entera. Fabricar y mantener durante tanto tiempo la comedia les ha conducido a comprometerse tanto con su universo que se han olvidado de la realidad. En repetidas ocasiones el autor lo menciona, para la familia la mentira se ha convertido en hábito.
"Pero no podía ser, porque a fuerza de fingir las risas, todos habían acabado por reírse de veras con mamá, y a veces se hacían bromas y se tiraban manotazos aunque no estuvieran con ella, y después se miraban como si despertaran bruscamente, y Pepa se ponía muy colorada y Carlos encendía un cigarrillo con la cabeza gacha. Lo único importante en el fondo era que pasara e tiempo y que mamá no se diese cuenta de nada." (Cortázar, 2008: 209)
La cuestión inquietante entonces es ese juego de realidades alternativas que ofrece Cortázar, comienza proponiéndonos una historia al parecer simple, que se transforma en un vaivén de posibilidades que desde luego se pretendían desde la escritura del cuento. La intención no es confundir al lector si no invitarle a unirse a la narración para provocar una reflexión, pues la alteridad de las realidades es un ejercicio que perfectamente puede aplicarse a la vida misma, cuando se prefiere la ignorancia sabiendo que existe la posibilidad de la verdad.
Como anexo, Mentiras Piadosas, una película basada en el cuento de Cortázar:

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